Ford ha anunciado la pérdida de 1.400 millones de dólares en el primer trimestre del 2009. Resultados muy negativos si tenemos en cuenta que cerró el 2008 con sólo 70 millones de dólares de beneficios. Los expertos esperaban unos datos aún más negativos.
Aún así la situación no es mala, anuncian desde la compañía, sobre todo si comparamos la situación de esta marca con la de los otros gigantes automovilísticos estadounidenses como son General Motors y Chrysler. Estas últimas están al borde de la quiebra a pesar de las enormes cuantías de las ayudas estatales recibidas.
Ford afirma que han aumentado sus reservas de capital. De hecho esta compañía se ha ahorrado en este mismo periodo 1.900 millones de dólares al hacer más eficiente sus procesos de fabricación y otros 700 millones al optimizar sus ofertas de ventas. Ford además considera que, al contrario que Chrysler y General Motors, no necesita ningún tipo de ayuda del gobierno para suavizar la crisis.
Esto es así porque Ford tiene 21.300 millones de dólares de reservas al cierre del primer trimestre del 2009. Además en este primer trimestre sólo ha gastado 3.700 millones de estas reservas mientras que en el último trimestre del 2008 utilizó 7.200 millones de estos fondos, reduciéndolo casi a la mitad. Con todos estos datos en la mano, la compañía espera salir de los números rojos en el 2011.
El presidente de Estados Unidos en funciones, George Bush anunció ayudas multimillonarias para salvar de la situación precaria en la que se encuentra al sector del automóvil. Las ayudas aprobadas llegan a los 17.400 millones de dólares a la industria automovilística estadounidense cuyo objetivo es evitar el derrumbe definitivo del sector.
De las tres grandes compañías de EEUU en este sector, dos serán las destinatarias de estas ayudas al ser las que viven una situación más precaria como consecuencia de la crisis: General Motors y Chrysler. Por su parte Ford parece estar en una situación más saneada.
Las ayudas económicas fueron solicitadas hace ya varios meses por parte de las tres compañías alegando que el sector de la fabricación de automóviles en el país norteamericano es uno de los sectores más importante en su economía. De producirse un colapso de la industria del automóvil supondría la destrucción de decenas de miles de puestos de trabajos directos y miles indirectos.
El presidente de General Motors, Richard Wagoner agradeció las ayudas aprobadas por el Gobierno y resaltó que esto supondrá la preservación de muchos puestos de trabajo en Estados Unidos y también fuera del país. También Bob Nardelli, presidente de la otra compañía que recibirá las ayudas: Chrysler, señaló que se ha firmado una declaración de intenciones donde se recogen las pautas básicas que las compañías deberán cumplir para poder acceder a dichas ayudas.
Que la crisis económica se está cebando en el sector de la fabricación del automóvil lo podemos ver a diario, también en nuestro país, con bajadas en las ventas y con amenazas de Expediente de Regulación de Empleo en varias de las compañías ubicadas en España.
Pero sin duda el plato gordo de esta situación está ahora mismo en Estados Unidos.
Desde hace meses la situación de compañías como Chrysler y GM es alarmante. La señal de alarma la lanzaron hace unos meses y solicitaron al gobierno de Bush una inyección de varios miles de millones de dólares, pero todo indica que si esa ayuda no se concreta entre los meses de noviembre y diciembre ambas compañías podrían entrar en bancarrota de manera inminente. Ford sería otra de las compañías en situación de riesgo aunque no en los niveles de las dos anteriores.
La ayuda solicitada de las tres grandes compañías rondaría los setecientos mil millones de dólares y de no llevarse a efecto haría peligrar tres millones de puestos de trabajo, sin contar los efectos indirectos sobre otros tipos de industria. Una situación que se vislumbra catastrófica para la economía y el empleo no sólo estadounidense.