La marca de coches Opel se salva de desaparecer, amenaza que sobrevolaba sobre la marca alemana desde hace meses. Esto es posible gracias a que la fabricante de componentes Magna, de nacionalidad austro-canadiense ha llegado a un acuerdo con General Motors, la propietaria actual de Opel. Finalmente no fructificó la oferta de la marca italiana Fiat que había propuesto comprar el 100% de las acciones.
Según este acuerdo Magna pasa a controlar el 20% de las acciones de Opel que se unen al otro 35% que ya controlan sus socios, lo que le da el control de la marca. General Motors controlará todavía otro 35% de las acciones y otro 10% estaría en poder de los propios trabajadores de Opel.
Opel se salva así de la bancarrota en la que se encuentra General Motors.
Eso sí, este cambio de dueños supondrá una reestructuración importante de la compañía con lo que el futuro de los 55.000 trabajadores directos de Opel no está asegurado. Aún así el optimismo es grande entre los trabajadores, especialmente entre los de la fábrica de Figueruelas en Zaragoza.
Habrá que esperar algún tiempo hasta comprobar cómo afecta a la factoría de Zaragoza los nuevos cambios en el accionariado y las reestructuraciones que se puedan llevar a cabo, en cualquier caso Figueruelas es la fábrica más productiva del grupo con lo que se espera que se mantengan la mayoría de puestos de trabajo actuales.
Ford ha anunciado la pérdida de 1.400 millones de dólares en el primer trimestre del 2009. Resultados muy negativos si tenemos en cuenta que cerró el 2008 con sólo 70 millones de dólares de beneficios. Los expertos esperaban unos datos aún más negativos.
Aún así la situación no es mala, anuncian desde la compañía, sobre todo si comparamos la situación de esta marca con la de los otros gigantes automovilísticos estadounidenses como son General Motors y Chrysler. Estas últimas están al borde de la quiebra a pesar de las enormes cuantías de las ayudas estatales recibidas.
Ford afirma que han aumentado sus reservas de capital. De hecho esta compañía se ha ahorrado en este mismo periodo 1.900 millones de dólares al hacer más eficiente sus procesos de fabricación y otros 700 millones al optimizar sus ofertas de ventas. Ford además considera que, al contrario que Chrysler y General Motors, no necesita ningún tipo de ayuda del gobierno para suavizar la crisis.
Esto es así porque Ford tiene 21.300 millones de dólares de reservas al cierre del primer trimestre del 2009. Además en este primer trimestre sólo ha gastado 3.700 millones de estas reservas mientras que en el último trimestre del 2008 utilizó 7.200 millones de estos fondos, reduciéndolo casi a la mitad. Con todos estos datos en la mano, la compañía espera salir de los números rojos en el 2011.
Que la crisis económica se está cebando en el sector de la fabricación del automóvil lo podemos ver a diario, también en nuestro país, con bajadas en las ventas y con amenazas de Expediente de Regulación de Empleo en varias de las compañías ubicadas en España.
Pero sin duda el plato gordo de esta situación está ahora mismo en Estados Unidos.
Desde hace meses la situación de compañías como Chrysler y GM es alarmante. La señal de alarma la lanzaron hace unos meses y solicitaron al gobierno de Bush una inyección de varios miles de millones de dólares, pero todo indica que si esa ayuda no se concreta entre los meses de noviembre y diciembre ambas compañías podrían entrar en bancarrota de manera inminente. Ford sería otra de las compañías en situación de riesgo aunque no en los niveles de las dos anteriores.
La ayuda solicitada de las tres grandes compañías rondaría los setecientos mil millones de dólares y de no llevarse a efecto haría peligrar tres millones de puestos de trabajo, sin contar los efectos indirectos sobre otros tipos de industria. Una situación que se vislumbra catastrófica para la economía y el empleo no sólo estadounidense.